jueves, 6 de diciembre de 2007

LA COMUNICACIÓN COMO ELEMENTO PARA LA LUCHA

UN POCO DE HISTORIA

Finaliza un nuevo cuatrimestre y la lista de los problemas que tiene la carrera continúa incrementándose. Problemas prácticos, teóricos, de extensión. Esto, además, se enmarca en la reforma del plan de estudio de Cs. de la Comunicación.
La realidad es que lo que esta en cuestión es más profundo y tiene que ver con cuál es modelo de Comunicador Social que queremos, al servicio de qué intereses.
Nuestra carrera nació en 1985 con el objetivo de formar periodistas en el escenario de la “transición democrática”, luego de una terrible dictadura que cercenó la libertad de expresión y asesinó a más de 100 periodistas. Surgió como iniciativa de un grupo de profesores que impulsaban la cátedra de “Introducción a los medios masivos de comunicación” en la Facultad de Filosofía y Letras. Entre ellos: Héctor Schmucler, Heriberto Muraro, Margarita Graziano y Alicia Entel.
También responde a un proceso que se dio en América Latina: la profesionalización de las practicas, institucionalización de los saberes. Este es un proceso que da cuenta de uno de los más importantes desplazamientos que se da en la investigación en el campo de la Comunicación. Durante los ´60 y ´70, el análisis se centró en el emisor y el mensaje. Esto dio cuenta de la cuestión del poder, expresada en los contenidos y la propiedad de los medios.
El objetivo inicial de la carrera fue dar en el campo de los medios masivos una formación crítica para develar las lógicas mercantiles dentro de las estructuras de los mismos, ya que la comunicación en aquellos años era uno de los temas centrales en la lucha ideológica. También es a partir de esos años que se evidencia el proceso de monopolización de los medios y la disminución de la crítica debido a las privatizaciones y la influencia del mercado.
El desplazamiento que se da en los ´80, es del eje de análisis, desde el emisor al receptor. El desplazamiento es, en realidad, de una preocupación política a una preocupación metodológica. Entonces, ¿qué bases pueden tener las (en ese momento) incipientes carreras de comunicación cuando lo que se intentaba naturalizar era, la cultura masiva, la industria cultural, el mercado académico?
Mas allá de que las problemáticas en recepción son importantes, de nosotros depende retomar la experiencia de la investigación en comunicación en los ´70. Una corriente de investigación (la Crítica Ideológica) que estaba ligada a la acción, al acompañamiento de movimientos de base, en un momento histórico en América Latina que tiene como principales acontecimientos a la Revolución cubana y el Cordobazo.

La actualidad de la carrera…

Es en ese sentido que creemos que es necesaria una reforma en el plan de estudios. Para cambiar la tendencia tecnicista y semiótica de la carrera. Para volver a dar cuenta de la cuestión del poder, de la información como poder. Es claro que lo contrario impulsa poco a poco a la privatización de la educación pública teniendo como soporte la implementación de las leyes antieducativas por parte del gobierno de Kirchner, así como también es claro a lo que apunta la actual dirección de la carrera, con Mastrini a la cabeza, cuando hace lo imposible para cerrar el debate con estudiantes, docentes y graduados. Cuando propone un diagnóstico de la carrera incompleto cuando menos, que no da cuenta de los problemas presupuestarios de la carrera, la Facultad y la UBA en general. Que estemos cursando hacinados, en cuatro subsedes, que no contemos con los insumos necesarios para los talleres de radio y TV, que el profesorado... no tenga prácticas!, que pedir un turno en el CEPIA sea una lotería si es al final del cuatrimestre, que tengamos una biblioteca que es un chiste, etc. Tanto para la dirección de la carrera como para la gestión de la Facultad son problemas académicos y no presupuestarios. Argumento contradictorio cuando el decano ya declaró la emergencia presupuestaria para la Facultad, y... a eso se limitó.
Hoy es mas que evidente la acumulación de los grupos multimedios, los monopolios de la información, disimulados por la ilusión de la múltiple oferta comunicacional; al servicio de qué intereses funcionan. Los medios de comunicación, desde siempre, son instrumentos de cohesión ideológica y de homogeneización cultural. Al ser éstos nuestro principal objeto de estudio, debemos ser profesionales críticos. Pero con eso no alcanza. Debemos ser críticos de los medios, para construirlos como herramienta de lucha, en pos de la transformación de la sociedad. Por esto se debe asumir, e insistir en que el rol del comunicador hoy es el de formador de opinión, es un mediador entre el poder político y económico de la burguesía/dueños de los medios; y el pueblo/publico. Que los medios sostienen este sistema que oprime, que lo legitiman. Y que una carrera de una Universidad publica no debe formar profesionales para continuar legitimándolo, sino para terminar con él.

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