Ni K ni Macri…
Durante las últimas semanas, el país entero siguió con atención el discurrir del proceso electoral de la Ciudad de Buenos Aires. El eje de las elecciones a jefe de gobierno fue impuesto por los representantes de la burguesía, principalmente los K y el macrismo, no solo para disputarse el control de la caja de la ciudad sino también para poner bajo la alfombra los problemas de nuestro pueblo e ignorar la ola de conflictos sociales y salariales que deben enfrentar.
Por otra parte, la táctica electoral de la dupla Filmus-Tomada fue “nacionalizar” la elección: poner como eje de debate los logros del gobierno de CFK a nivel nacional, aportar al ya conocido “nosotros o la derecha” y sostener los beneficios que llegarían a la Ciudad con una gestión adicta a los K.
Incluso habiendo logrado imponer su eje, les salió el tiro por la culata. Si las elecciones intentaron ser un termómetro hacia octubre, el resultado habla de un “voto castigo” para el kirchnerismo. La autocelebración de su política choca con una realidad difícil de tapar, la de la inflación galopante; la de la represión a los que luchan, con los docentes de Santa Cruz y Mariano Ferreyra en su haber; la de los negociados y matufias detrás de su progresismo, vistos en el INADI y con el escándalo Shocklender, y así tanto.
Sin embargo, el rechazo de esta política no fue capitalizado por el voto bronca, que disminuyo sensiblemente, ni por la izquierda o siquiera Pino Solanas, que hicieron una elección desastrosa en términos porcentuales. La habilidad de Macri fue dejarse imponer la polarización con Filmus, mediante una campaña lavada y despolitizada donde se lo veía abrazado con vecinos y jóvenes de la Ciudad. De esta manera, también pudo esconder su cariz derechoso y sus acuerdos con los K cuando se trata de ajustar hacia abajo, como con la educación pública.
Por eso fue que primó la concepción de “voto útil” negativo: rechazar un candidato votando al único candidato opositor que aparecía con chances de ganar.
El resultado, por otro lado, no le alcanzó al PRO para ganar en primera vuelta, debiendo ir a ballotage el próximo 31 de Julio. Pero si el anterior escenario electoral no representaba una salida, sino más bien una estafa, para los sectores populares, ni hablar de una definición entre los dos candidatos de los de arriba.
La imagen de Macri y su gestión siempre fue empresarial y tecnocrática, racionalismo detrás del cual esconde una política profundamente antipopular. Sus intentos de criminalizar la lucha (como con los secundarios), reforzar la represión (UCEP, Metropolitana) y garantizar los negociados de la ciudad, sobre todo inmobiliarios, son una clara muestra.
Pero sus opositores de barniz progresista, Filmus y Tomada, no se quedan atrás. El primero fue el paladín de la ley de educación superior durante la época de Menem, garante de la aplicación de las políticas educativas del FMI y el Banco Mundial, y recientemente apoyo la represión a los docentes de Santa Cruz. Tomada, por su parte, es el impulsor de la tercerización laboral, incluso dentro de su Ministerio de Trabajo, y socio principal de José Pedraza, burócrata ferroviario responsable de la muerte de Mariano Ferreyra.
En este escenario, organizaciones como La Mella impulsan declaraciones y festivales contra Macri, en un apoyo electoral objetivo electoral a Filmus, bajo la teoría del “menos malo”. Esto, sin embargo, no hace más que legitimar un gobierno antipopular y represor. Quizás es necesario recordarles a los compañeros que el kirchnerismo es quien ajusta el bolsillo de los trabajadores en todo el país, el que arregla con monopolios y multinacionales la explotación y el saqueo de nuestros recursos, el que reprime y judicializa a los luchadores como los Qom o en el Parque Indoamericano. Es el gobierno que frente al problema de la vivienda responde creando un Ministerio de Seguridad y poniendo gendarmería en las calles.
En este marco, Macri no es la opción y un gobierno k, tampoco. Entrar en la polarización falsa de quienes comparten el ajuste y la represión, es avalar esas mismas políticas.
Es preocupante que una posición como ésta provenga de una fuerza política que se reivindica del campo popular, que conduce centros de estudiantes y es copresidencia de la FUBA. Su posición implica poner al movimiento estudiantil como furgón de cola del gobierno K, principal impulsor de las políticas de mercantilización educativa. En ese sentido, es un retroceso en la lucha que venimos dando contra los ajustadores.
La respuesta debe ser denunciar la farsa electoral, no ser cómplices de una estafa. La rebelión en las calles es la única manera de enfrentar al kirchnerismo y al macrismo, como lo demostraron los secundarios y los trabajadores y profesionales de la salud.
Desde la Tendencia Universitaria Nacional 29 de MAYO proponemos avanzar por el camino de los estudiantes secundarios, de los compañeros del Pelle, de los docentes de Santa Cruz, del Estudiantazo, para así enfrentar las políticas de ajuste presupuestario de los K y los PRO.
Por aumento presupuestario y una educación pública y gratuita al servicio de la liberación de nuestro pueblo, votemos por la lucha.
¡Votamos por la lucha!
Durante las últimas semanas, el país entero siguió con atención el discurrir del proceso electoral de la Ciudad de Buenos Aires. El eje de las elecciones a jefe de gobierno fue impuesto por los representantes de la burguesía, principalmente los K y el macrismo, no solo para disputarse el control de la caja de la ciudad sino también para poner bajo la alfombra los problemas de nuestro pueblo e ignorar la ola de conflictos sociales y salariales que deben enfrentar.
Por otra parte, la táctica electoral de la dupla Filmus-Tomada fue “nacionalizar” la elección: poner como eje de debate los logros del gobierno de CFK a nivel nacional, aportar al ya conocido “nosotros o la derecha” y sostener los beneficios que llegarían a la Ciudad con una gestión adicta a los K.
Incluso habiendo logrado imponer su eje, les salió el tiro por la culata. Si las elecciones intentaron ser un termómetro hacia octubre, el resultado habla de un “voto castigo” para el kirchnerismo. La autocelebración de su política choca con una realidad difícil de tapar, la de la inflación galopante; la de la represión a los que luchan, con los docentes de Santa Cruz y Mariano Ferreyra en su haber; la de los negociados y matufias detrás de su progresismo, vistos en el INADI y con el escándalo Shocklender, y así tanto.
Sin embargo, el rechazo de esta política no fue capitalizado por el voto bronca, que disminuyo sensiblemente, ni por la izquierda o siquiera Pino Solanas, que hicieron una elección desastrosa en términos porcentuales. La habilidad de Macri fue dejarse imponer la polarización con Filmus, mediante una campaña lavada y despolitizada donde se lo veía abrazado con vecinos y jóvenes de la Ciudad. De esta manera, también pudo esconder su cariz derechoso y sus acuerdos con los K cuando se trata de ajustar hacia abajo, como con la educación pública.
Por eso fue que primó la concepción de “voto útil” negativo: rechazar un candidato votando al único candidato opositor que aparecía con chances de ganar.
El resultado, por otro lado, no le alcanzó al PRO para ganar en primera vuelta, debiendo ir a ballotage el próximo 31 de Julio. Pero si el anterior escenario electoral no representaba una salida, sino más bien una estafa, para los sectores populares, ni hablar de una definición entre los dos candidatos de los de arriba.
La imagen de Macri y su gestión siempre fue empresarial y tecnocrática, racionalismo detrás del cual esconde una política profundamente antipopular. Sus intentos de criminalizar la lucha (como con los secundarios), reforzar la represión (UCEP, Metropolitana) y garantizar los negociados de la ciudad, sobre todo inmobiliarios, son una clara muestra.
Pero sus opositores de barniz progresista, Filmus y Tomada, no se quedan atrás. El primero fue el paladín de la ley de educación superior durante la época de Menem, garante de la aplicación de las políticas educativas del FMI y el Banco Mundial, y recientemente apoyo la represión a los docentes de Santa Cruz. Tomada, por su parte, es el impulsor de la tercerización laboral, incluso dentro de su Ministerio de Trabajo, y socio principal de José Pedraza, burócrata ferroviario responsable de la muerte de Mariano Ferreyra.
En este escenario, organizaciones como La Mella impulsan declaraciones y festivales contra Macri, en un apoyo electoral objetivo electoral a Filmus, bajo la teoría del “menos malo”. Esto, sin embargo, no hace más que legitimar un gobierno antipopular y represor. Quizás es necesario recordarles a los compañeros que el kirchnerismo es quien ajusta el bolsillo de los trabajadores en todo el país, el que arregla con monopolios y multinacionales la explotación y el saqueo de nuestros recursos, el que reprime y judicializa a los luchadores como los Qom o en el Parque Indoamericano. Es el gobierno que frente al problema de la vivienda responde creando un Ministerio de Seguridad y poniendo gendarmería en las calles.
En este marco, Macri no es la opción y un gobierno k, tampoco. Entrar en la polarización falsa de quienes comparten el ajuste y la represión, es avalar esas mismas políticas.
Es preocupante que una posición como ésta provenga de una fuerza política que se reivindica del campo popular, que conduce centros de estudiantes y es copresidencia de la FUBA. Su posición implica poner al movimiento estudiantil como furgón de cola del gobierno K, principal impulsor de las políticas de mercantilización educativa. En ese sentido, es un retroceso en la lucha que venimos dando contra los ajustadores.
La respuesta debe ser denunciar la farsa electoral, no ser cómplices de una estafa. La rebelión en las calles es la única manera de enfrentar al kirchnerismo y al macrismo, como lo demostraron los secundarios y los trabajadores y profesionales de la salud.
Desde la Tendencia Universitaria Nacional 29 de MAYO proponemos avanzar por el camino de los estudiantes secundarios, de los compañeros del Pelle, de los docentes de Santa Cruz, del Estudiantazo, para así enfrentar las políticas de ajuste presupuestario de los K y los PRO.
Por aumento presupuestario y una educación pública y gratuita al servicio de la liberación de nuestro pueblo, votemos por la lucha.
¡NO a la farsa electoral, vota en blanco, anula o impugná!
Tendencia Universitaria Nacional
29 de MAYO
29 de MAYO
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